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martes, 12 de julio de 2011

OPORTO: LA JOYA PORTUGUESA

Al norte de Portugal, en la ribera derecha de río Duero, se encuentra la fascinante ciudad de Oporto, que se caracteriza por recibir una gran cantidad de visitantes que recorren sus históricas calles y beben su emblemático vino.
La actividad comercial de Oporto viene de antaño. Los romanos, al notar su excelente acceso al mar, dominaron la región y la llamaron Cale. Pero al caer el imperio, la zona fue ocupada por los visigodos y más tarde por los árabes, quienes la abandonaron a fines del siglo XI. En este periodo, el territorio fue conocido como Portus Cale (o Portucale, de donde proviene el actual término de Portugal). A finales del siglo XVII, llegaron los comerciantes de vino ingleses, que le dieron a la ciudad un toque británico, ideal para sellar la alianza que Inglaterra y Portugal tuvieron a lo largo de la historia.


Actualmente al llegar a esta bellísima ciudad comercial, rodeada de elegantes barrios y callejones estrechos, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, te darán la bienvenida maravillosos puentes, como el Ponte das Barcas (primer puente construido sobre el Duero en 1806), el Ponte Pênsil o el Ponte Maria Pia, entre otros.
En la parte antigua de la ciudad tienes mucho para ver. La Catedral románica (siglo XII), la esbelta Iglesia de San Francisco (que posee numerosas tallas doradas), el Palacio de la Bolsa, la Muralla Fernandina, la Torre de los Clérigos (de 75 metros de altura, realizada por Nicolau Nasoni), el Palacio de Cristal, el Ayuntamiento y la Fundación Serralves, dedicada al arte portugués contemporáneo, son los edificios más destacados. Otro de los atractivos de la vieja Oporto es su antiguo tranvía, el cual aún recorre el casco histórico de la ciudad.


En las orillas del Duero, se conservan cientos de edificios estrechos y alargados con azulejos de colores llamativos, que son imperdibles para el ojo del turista, al igual que la activa vida nocturna de la ciudad. Algunos de los lugares gastronómicos más emblemáticos de Oporto son los restaurantes Galiza y Capa Negra II, donde podrás degustar un delicioso “bacalao a la Gómez de Sá”, unas “tripas à moda do Porto” o un apetitoso sándwich llamado “la francesinha”.

También te recomiendo que recorras los bares para saborear el vino que hizo mundialmente conocida a Oporto. Éste, que es producido en las famosas bodegas de la margen izquierda del río Duero, donde se ubica la localidad de Vilanova de Gaia, nació en el siglo XVI, como producto de la adición de brandy al vino cuando éste estaba en proceso de fermentación. Hoy en día el vino de Oporto tiene muchas variedades de acuerdo a su añejamiento.
¡Ojalá disfrutes de esta gran ciudad y de su excelente vino en muy buena compañía!!!
¡Para ello recuerda reservar tu hotel en Oporto!


También os recomiendo un blog muy interesante para concer a nuestro bello país vecino


ARROZ TAMBORIL Y VINO VERDE

Arroz a Tamboril, un selecto vino verde y unos buenos amigos....Alguien puede
mejorarlo??... Estos fueron los ingredientes de un gran fin de semana en nuestra casa de la playita portuguesa de Esmoriz.


El arroz de tamboril es un arroz caldoso en el cual el ingrediente fundamental es el rape, lo que en Asturias se llama pixín, un pescado que antaño no era muy valorado y se iba directamente a la basura hasta que en los tiempos de escasez se empezó a consumir con deleite, con la ventaja de carecer prácticamente de espinas.

En cada restaurante portugués el arroz de tamboril tiene una receta distina y hay muchos matices, aunque la base es la misma y el sabor dependerá del acompañamiento con que vaya el rape, que pueden ser berberechos almejas con gambones, culantro etc...


Los vinos verdes portugueses (vinho verde) deben su nombre más al color del paisaje donde se cultivan los viñedos, que al color ambarino de estos vinos blancos frescos y ligeros, los más populares de Portugal. Se producen en el Minho, en el noroeste de Portugal, en una zona rica en lluvias y con unas condiciones naturales ideales. De contenidos en alcohol entre 8,5 a 11,5 grados y abundante anhídrido carbónico, que les proporciona mucha aguja.


Son vinos semisecos, a veces marcadamente ácidos, y no muy maduros, cuyas vides se han cultivado en una de las zonas más pobladas del país, razón por la cual durante decenios se había prohibido su cultivo, limitado solo a las lindes de los terrenos, plantando vides entre chopos y castaños, y creciendo a lo largo del árbol formando las uveiras, parras colgantes.


Siguiendo esta costumbre, se siguen cultivando en largos soportes de hasta 10 metros de altura. Esta original forma de cultivo es especialmente beneficiosa para las uvas, que lejos de la humedad del suelo resisten mucho mejor a las enfermedades. La zona de cultivo se extiende más allá de Oporto, hacia el sur, ocupando gran parte del Duoro litoral.


Debe tomarse muy frío (muito frio dice la etiqueta), y se nota la ligera acidez que le da su carácter y su cuerpo. A pesar de sus 10,5 grados de alcohol, es un vino potente, más allá de su aparente ligereza.
Perfecto maridaje para pescados y mariscos, sobre todo platos de bacalao tradicionales, cataplanas y arroces portugueses, pero ideal también como vino de aperitivo o para beber solo.


Interesante vino, tanto por su indudable calidad como por su buen precio (en torno a 6 euros). De hecho, llama la atención que en 2005 la prestigiosa revista Weinwirtschaft lo incluyera en una selección de los mejores 100 vinos del mundo