"Deciamos ayer" como sentenció Fray Luis de León..... " Deciamos ayer", y ya han pasado más de catorce años en mi familia respirando el aliento del toro y sus miedos . El tiempo pasa y sólo quedan para darnos cuenta de ello, los posos de los recuerdos ....
El tiempo pasa y sólo le pido a Dios que no cambiemos y sigamos aqui , para seguir viéndolo pasar...
Os transcribo ( sin su permiso pero abusando de la amistad) un precioso post que Rosa Jimenez Cano ha publicado en su blog personal
www.rosajc.com y al que muy sabiamente ha dado el título QUE EL TIEMPO NO TE CAMBIE....
...dice así... ( Como afirma ella, ojo con los enlaces que llevan premio)
Nunca habías patinado pero según te los compraron volviste con ellos puestos. De farola en farola, agarrándote a los coches si hacía falta. Desde el Pryca hasta casa. Todo fuera por evitar
un vuelo sin motor.
En los ruedos llegaron muchos,
pero merecían la
pena siempre.
Aprendiste la lección. Siempre repetías la enseñanza de
Juan José: “Primero, el dominio de las suertes sin toro…”
Con los 17 cumplidos, rodeado de mocosos, te llamaban para salir a la vaca: “A ver, Javier, el de
Valverde, que salga”. Y así se quedó el nombre. Tiene que ser bonito que a alguien se le conozca por su origen, que en cada paso lleve la denominación de origen y en cada tafallera barriendo el lomo del toro deje el número de la zapatilla en la arena.
En tiempos de ponedores, de novillero, te dio para un coche y alguna cosilla más. Todavía quedaba honor.
Francia y Madrid se rindieron y comenzó la lucha, el dar la cara cada tarde y no perder el sitio. Abrasión, abrasión y abrasión. Sin perder las formas, en corto y por derecho.
Sin perder fe en las convicciones propias
Nosotros, tan listos los del 7, lo sabíamos. Un tentadero en La Quinta hizo que Facundo cogiese gusto por dibujar los lances de ese chaval tan belmontino. Fausto y Rosco se dieron cuenta en casa de Victoriano del Río; estaban invitados para ver al Juli y salieron hablando del novillerete que le acompañaba.
Ahora toca colgar el traje de luces y
comenzar a vestir el instinto de conservación cada mañana. Todo lo demás no hace falta contarlo. Es parte de la historia que termina y empieza al mismo tiempo.
No pude ir a Zaragoza, un acto contranatura me lo impidió. Una pena porque Suárez Guanes,
nuestro gordi, estaba dispuesto a invitarme a ir con viaje en limusina incluido.Ya no habrá entrevistas, ni declaraciones, ni manos rotas,
magulladuras en la cara y
varetazos en el pecho.
Adiós a las llamadas al hospital.
Rosi, Paco,
Cucho,
se acabaron los sobresaltos. Los habrá, seguro, en la vida, pero no serán así.

Bienvenido a tu nueva vida, Javier Ricardo Sánchez San José. Comienza un nuevo caminar, ojalá tan rico como esta etapa, un hombre cabal que sale de un mundo de juguetes rotos. Que el tiempo no te cambie. Que sigas siendo lo que te propongas.
Pd.: En este post no se hablan de puertas grandes, ni de orejas, ni de Cebada Gago, Adolfos y Victorino. Este post no es de toros, es de la vida